sábado, 25 de marzo de 2017

miércoles, 22 de marzo de 2017

Atrapante

Cuando hace años, en mi infancia más tierna, vi por primera vez una mata de pelos negros coronando el sexo de un hombre en el esplendor de su edad adulta, no pude salir de mi asombro durante semanas. ¿En realidad fueron semanas o es que seguí asombrándome toda la vida cada vez que veía vello púbico? No lo sé, pero aquello fue mágico. Era un niño y no sabía hasta el momento que el pelo pudiera crecer justo ahí, nadie me lo había dicho. Y qué mejor aprendizaje que el que se adquiere a través de la propia experiencia. Ninguna explicación, información o lectura al respecto, habría sido más clara que ver todo eso con mis propios ojos. A lo largo de muchos avistajes en distintos vestuarios masculinos, comprendía paso a paso, lleno de excitación y curiosidad, que ese bosque maravilloso marcaba el inicio de la adultez.
No lo sabía entonces, pero el vello en los hombres producía en mí una fascinación natural, esencial y atrapante. Y, efectivamente, el vello ahí, justo ahí, en sus infinitas formas, densidades y colores, era de todos el más atrapante.